En casa siempre hay sitios favoritos o temibles o tan usados que pareciera que es
normal que estén ahí y que se quedarán por siempre.
Eso sucedía con ese pobre pasamanos de madera, que era usado para todo menos para
recargarse al subir o bajar las escaleras, a excepción del padre de familia, pero que
al apoyarse tanto en él parecía que se vendría abajo con todo y su abusivo usuario.
Los jóvenes integrantes de la familia nunca apoyaron la mano en él, sino sus muy
usadas pompas. Con mucho equilibrio se sentaban sobre la madera y se dejaban resbalar
hasta el descanso de la escalera, al que llegaban de un brinco. Acto seguido bajaban
dos o tres escalones más y repetían la hazaña con la siguiente baranda.
Cuando parecía que ese día el equilibrio no estaba de su parte, optaban por cruzar una
pierna hacia el abismo y cabalgar el pasamanos escaleras abajo, pues era más sencillo,
rápido y divertido bajar por ahí que tener que descender a pie los 14 escalones.
En una tarde lluviosa y aburrida, una chica alocada halló un columpio hecho cuando
cursaba el tercer año de jardín de niños, con la reverenciada y amada miss Vicky. Era
una simple tabla con un agujero en medio por el que pasaba una cuerda con un nudo.
¿Para qué complicarse más en su elaboración, si los niños juegan hasta con el pasto
cortado?
Aquella escuincla ideó columpiarse en su nunca usado columpio y ¿qué mejor lugar
dentro de la casa que atarlo al famoso pasamanos? Lo amarró desde la pata de arriba y
lo dejó caer sobre los últimos escalones de la escalera de piedra, en el piso de abajo.
Y a mecerse he dicho. Se empujaba de los escalones y cuidaba de siempre quedar frente
a ellos para no estampar su figura en la piedra, pero nunca pensó que con tanto
empujón se aflojaría la cuerda.
En una de esas balanceadas aquella chica quedó sentada en un escalón. Lo malo no fue
el sentón sino que por el golpe contra la piedra aquel recién estrenado columpio se
rompió; habría qué buscar otra diversión.
No hay mejor momento para dejar salir la alegría cuando los padres se van. Y hete aquí
que las cinco hermanas aprovecharon una ida al mercado de su madre para quitar sábanas
y cobijas a una de sus camas, sacar el colchón al pasillo, doblarlo por la mitad y
meter en aquel improvisado sándwich a la que gritó más fuerte.
Las dos mayores agarraron las esquinas del colchón que quedaban hacia abajo, mientras
el relleno humano se aseguraba de mantener las otras dos esquinas bien aseguradas para
que no se fuera a abrir ni a salir disparada.
Los escalones de piedra eran geniales para resbalar aquel emparedado humano, que era
jalado escaleras abajo por las dos niñas convertidas en perros de trineo y que no
paraban hasta dos pisos más abajo, mientras las otras chiquillas corrían detrás de
ellas y la barandilla se estremecía.
Así fue usado una y otra vez hasta que los canes que empujaban su colchón se cansaron
de correr... o tal vez hasta que oyeron la bocina del auto sonar, en una conocida
llamada de los padres para que ayudaran a meter las mercancías recién compradas.
Aunque la barandilla tuvo usos más comunes como tendedero, entrada al más allá (sobrenombre del cuarto de Cristina) y túnel del tiempo, lo cierto es que no siempre fue un buen aliado.
En ese lugar hubo los consabidos resbalones, gritos, peleas, aventones, provocaciones de “a ver quién salta más escalones”, tropezones e incluso la más traviesa perdió varios pedazos de dientes en diferentes porrazos.
Sin embargo el golpe mayor fue cuando aquella bebita con cuatro mechas por cabello se asomó por entre los agujeros y el peso de su cabecita fue atraído por la gravedad. Cayó de testa un piso y se estrelló contra el primer escalón, lo que le provocó una factura en el cráneo y el terror familiar.
Una vez pasado el susto, seis días de tormento para una tía que se ofreció a cargar a la pequeña sin parar para que no tuviera daños mayores y prohibiciones explícitas para que los niños no malusaran las escaleras, la calma y los abusos regresaron a la normalidad.
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febrero 03, 2010
enero 23, 2009
Me uno al "meme"
Creo que Gaby me envió esto desde el siglo antepasado, pero bueno, ahí voy.
Las reglas:
1.- Poner las reglas en tu blog.
2.- Compartir seis cosas que me gusten y seis que no me gusten.
3.- Elegir seis personas al final y poner los enlaces a sus blogs.
4.- Avisar a estas personas dejando un comentario en sus blogs.
Lo que me gusta:
1. Me gusta estar con mi marido aunque dé lata, grite sólo "porque así es mi voz", se burle de todo lo que esté a su vista -aunque fume rigurosamente sus 20 cigarros al día-, que se ría tan fuerte que el edificio tiembla sólo porque una figura de caricatura saque la lengua o se caiga. Me gusta abrazarlo, besarlo, hacerle cosquillas, y llamarle "payaco, odioco y miedoco".
2. Me gusta tomar fotografías, buscar el mejor ángulo, congelar aquella imagen que NADIE más tendrá nunca, que me recuerde ese momento de alegría, de magia; que me enseña la belleza de una piedra, de una araña, de una puerta, de un paisaje o de un rostro -familiar o no, pero que seguramente tiene algo qué decir-. Y me encanta llevar a revelar las fotos (sí, soy de esas personas a la antigua que prefiere tener el papel en la mano y no guardarlas en la PC), sentir la cosquilla de saber si quedaron bien las fotos, si hay alguna que valga la pena imprimir siete veces más para repartirla entre los interesados.
3. Me gusta inventar historias de las cosas que están a mi alrededor, de esa persona vestida de negro y mirada de sepulturero, de aquel perro que corre como desaforado mientras su dueña intenta alcanzarlo. Incluso con las placas de los vehículos, me entretengo formando palabras con las letras de las matrículas -en el orden en el que están- y luego me elucubro historias o diálogos que incluyan ese término.
4. Me gusta jugar con niños, muchos niños. Me da la oportunidad de hacer aquellas cosas que si un adulto haría solo lo verían como enfermo mental o loco, me permite reírme en el suelo hasta que me duela la panza, brincar en las camas, correr como deseperada fingiendo ser monstruo, sentarme a ver películas cursis y hacer lo que me pide la caricatura en cuestión (como aquella vez que vi los Cariñositos y pedían que deseáramos norecuerdoqué -claro, ahí estaba la grandulona diciendo sin parar "Lo deseo, lo deseo"-).
5. Me gusta ver los árboles, las formas locas de sus ramas, planear su subida hasta la copa aunque no lo ponga en práctica, imaginar a cuántas personas dará sombra, ver si por fin llegó el "verde primavera" a sus hojas. Me gusta la belleza de los árboles.
6. Me gusta leer libros, revistas, letreros, matrículas de autos, páginas en internet, mensajes en los camiones que van por la carretera, publicidad en lápides y plumas. Sólo me gusta leer.
7.- Por puro capricho pondré un séptimo punto. Me gusta mojarme con la lluvia, caminar despacito mientras la tormenta empapa todo. Me pone de excelente humor.
Lo que no me gusta:
1. Me molestan terriblemente las groserías, los insultos, las ofensas, las blasfemias, toda palabra dicha con el fin de agredir.
2. No me gusta que me asusten. Eso incluye ver películas de horror, que una persona se esconda para gritarme al momento que pase junto a ella, que me cuenten cosas inventadas para burlarse de mí, sorprenderme o ver mi reacción, o el programa de televisión Historias de Ultratumba, al que por cierto mi marido es aficionado.
3. La cebolla. Simplemente no la tolero.
4. No me gusta hacer labores domésticas, llámese barrer, trapear, lavar ropa, fregar pisos, aspirar, sacudir, limpiar el baño y el largo etcétera al que estás obligado cuando estás a cargo de tu vivienda.
5. No me gusta ir al médico. Me aguanto el dolor o la molestia hasta que ya no pueda más o me obliguen a acudir con el galeno respectivo.
6. Tampoco me gusta quedarme sentada mientras todo el mundo baila y se divierte en una fiesta. No me importa no saber bailar, tampoco si me están viendo, no me importa si mi pareja es mi hermana, tía o prima. A mí me gusta bailar.
Listo Gaby, ya cumplí.
Las reglas:
1.- Poner las reglas en tu blog.
2.- Compartir seis cosas que me gusten y seis que no me gusten.
3.- Elegir seis personas al final y poner los enlaces a sus blogs.
4.- Avisar a estas personas dejando un comentario en sus blogs.
Lo que me gusta:
1. Me gusta estar con mi marido aunque dé lata, grite sólo "porque así es mi voz", se burle de todo lo que esté a su vista -aunque fume rigurosamente sus 20 cigarros al día-, que se ría tan fuerte que el edificio tiembla sólo porque una figura de caricatura saque la lengua o se caiga. Me gusta abrazarlo, besarlo, hacerle cosquillas, y llamarle "payaco, odioco y miedoco".
2. Me gusta tomar fotografías, buscar el mejor ángulo, congelar aquella imagen que NADIE más tendrá nunca, que me recuerde ese momento de alegría, de magia; que me enseña la belleza de una piedra, de una araña, de una puerta, de un paisaje o de un rostro -familiar o no, pero que seguramente tiene algo qué decir-. Y me encanta llevar a revelar las fotos (sí, soy de esas personas a la antigua que prefiere tener el papel en la mano y no guardarlas en la PC), sentir la cosquilla de saber si quedaron bien las fotos, si hay alguna que valga la pena imprimir siete veces más para repartirla entre los interesados.
3. Me gusta inventar historias de las cosas que están a mi alrededor, de esa persona vestida de negro y mirada de sepulturero, de aquel perro que corre como desaforado mientras su dueña intenta alcanzarlo. Incluso con las placas de los vehículos, me entretengo formando palabras con las letras de las matrículas -en el orden en el que están- y luego me elucubro historias o diálogos que incluyan ese término.
4. Me gusta jugar con niños, muchos niños. Me da la oportunidad de hacer aquellas cosas que si un adulto haría solo lo verían como enfermo mental o loco, me permite reírme en el suelo hasta que me duela la panza, brincar en las camas, correr como deseperada fingiendo ser monstruo, sentarme a ver películas cursis y hacer lo que me pide la caricatura en cuestión (como aquella vez que vi los Cariñositos y pedían que deseáramos norecuerdoqué -claro, ahí estaba la grandulona diciendo sin parar "Lo deseo, lo deseo"-).
5. Me gusta ver los árboles, las formas locas de sus ramas, planear su subida hasta la copa aunque no lo ponga en práctica, imaginar a cuántas personas dará sombra, ver si por fin llegó el "verde primavera" a sus hojas. Me gusta la belleza de los árboles.
6. Me gusta leer libros, revistas, letreros, matrículas de autos, páginas en internet, mensajes en los camiones que van por la carretera, publicidad en lápides y plumas. Sólo me gusta leer.
7.- Por puro capricho pondré un séptimo punto. Me gusta mojarme con la lluvia, caminar despacito mientras la tormenta empapa todo. Me pone de excelente humor.
Lo que no me gusta:
1. Me molestan terriblemente las groserías, los insultos, las ofensas, las blasfemias, toda palabra dicha con el fin de agredir.
2. No me gusta que me asusten. Eso incluye ver películas de horror, que una persona se esconda para gritarme al momento que pase junto a ella, que me cuenten cosas inventadas para burlarse de mí, sorprenderme o ver mi reacción, o el programa de televisión Historias de Ultratumba, al que por cierto mi marido es aficionado.
3. La cebolla. Simplemente no la tolero.
4. No me gusta hacer labores domésticas, llámese barrer, trapear, lavar ropa, fregar pisos, aspirar, sacudir, limpiar el baño y el largo etcétera al que estás obligado cuando estás a cargo de tu vivienda.
5. No me gusta ir al médico. Me aguanto el dolor o la molestia hasta que ya no pueda más o me obliguen a acudir con el galeno respectivo.
6. Tampoco me gusta quedarme sentada mientras todo el mundo baila y se divierte en una fiesta. No me importa no saber bailar, tampoco si me están viendo, no me importa si mi pareja es mi hermana, tía o prima. A mí me gusta bailar.
Listo Gaby, ya cumplí.
septiembre 10, 2008
Absurdos infantiles
- "Cuando yo sea grande quiero ser Narcisa": una niña de 4 años hablando sobre la empleada doméstica.
- "Mamá, ¿verdad que don Pablo es mi abuelito": otra niña de 6 años que así manifestaba su amor por el jardinero.
- "Ya sé lo que seré de grande. Primero voy a ser sacerdote, luego obispo, luego cardenal y finalmente llegaré a Papa": algún chico amante de Dios pero del todo alejado de la teología.
Ahora unas traducciones al lenguaje de los peques:
1.- patrullar: atropellar
2.- coboloto: columpio
3.- ¡ságolo!: déjalo (un hermano defendiendo al otro de sus amieladas tías)
4.- tonterería: tintorería
5.- lete: leche
6.- primpesas: princesas
7.- cocótero: helicóptero
8.- pata de conejo: rábano (aún no comprendo porqué)
Algún día intentaré escribir una historia con esto, pero hoy no tengo idea qué hacer con esta cultura infantil.
Saludos
- "Mamá, ¿verdad que don Pablo es mi abuelito": otra niña de 6 años que así manifestaba su amor por el jardinero.
- "Ya sé lo que seré de grande. Primero voy a ser sacerdote, luego obispo, luego cardenal y finalmente llegaré a Papa": algún chico amante de Dios pero del todo alejado de la teología.
Ahora unas traducciones al lenguaje de los peques:
1.- patrullar: atropellar
2.- coboloto: columpio
3.- ¡ságolo!: déjalo (un hermano defendiendo al otro de sus amieladas tías)
4.- tonterería: tintorería
5.- lete: leche
6.- primpesas: princesas
7.- cocótero: helicóptero
8.- pata de conejo: rábano (aún no comprendo porqué)
Algún día intentaré escribir una historia con esto, pero hoy no tengo idea qué hacer con esta cultura infantil.
Saludos
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