julio 16, 2009
aprendizaje lingüístico a domicilio
Ya antes había pensado hacer una lista con aquellos términos que mis padres decían frecuentemente y que muchos años después caímos en cuenta que los extraños al círculo familiar no comprendían.
No teníamos empacho en pedir en un restaurante "¿me da las simiricutanzas?" para acompañar al pozole, en lugar de tener que solicitar rábanos, cebolla, orégano, chile piquín y demás especies que suele usarse en dicho guisado... eran demasiadas palabras cuando una sola podía englobarlas.
También hacíamos burla cuando a las dos de la mañana el pater familia exigía su "piscolabis", que bien a bien no sabíamos si significaba "el bis" de la cena, un alimento entre comidas, un tentempie o simplemente el apodo dado a su gula.
Las "pichanchas", en cambio, eran todas esas cosillas que tenían alguna utilidad para la mecánica, la plomería, las reparaciones caseras, las herramientas de la bienamada "Rodolfina", los utensilios de jardinería y demás piezas para arreglar que seguramente tienen nombres particulares como llave, martillo, pinza, pala, rondana y empaque. Pero en este caso mi madre las sintetizaba en "pichanchas"... mejor si se trataba de piezas pequeñas.
Pero, como les decía, mi acervo lingüístico aumentó cuando conocía al ahora afamado "Yus", quien es capaz de mandar a todos a la "jojornia" sin el menor empacho; de extender la polisémica "pichancha" a la más genérica y ambiciosa "tarugada", y de expresar su desdén con la emblemática frase "no, pues miau".
El chico no se conforma con apodar a los objetos o seres con los que se topa en su camino; no, ha de dirigir sus misiles también contra sus nuevos familiares como "la Murci", "el Engendro", "el Gnomo", "la banda de los Pacos" y "la Número uno, uno, uno".
Eso además de agregar algún calificativo misterioso como "de po" para todo lo que considere una "po"-rquería. Si las cosas son peores dirá que está putrefacto.
Como me sabe alérgica a las vulgaridades y a las groserías no le ha quedado más remedio que sintetizar sus frustaciones con frases como "está de la efe" (aunque es más grave si está de la efe jojornia) o de plano hablar en inglés, que entiendo perfectamente pero prefiero reírme de cosas como “caca de toro” que enfadarme con otros términos.
Seguro hay muchísimas palabras más que el uso cotidiano las han hecho normales y comprensibles, pero describir cada momento en el que son utilizadas realmente sería desgastante. Así que por lo pronto lo dejaremos así. ¿Recuerdan alguna más?
abril 29, 2009
¿Son idiotas o no tengo criterio?
¿Cómo es posible que crean que la enfermedad de la influenza porcina beneficiaría a los empresarios? ¿creen que esté beneficiando a los restauranteros, dueños de escuelas, de antros, bares y cantinas, la gente del teatro y de los cines, de los museos, a los empresarios, personal y pueblos enteros que viven del turismo?
Ahora, eso de que son los miembros del Grupo de los Siete los que han levantado primero un cerco sanitaro es falso. Los primeros países en prohibir vuelos a México fueron Cuba y Argentina; hay infectados en Costa Rica, Nueva Zelandia, España, Israel (que no pertenecen a ese grupo selecto de los más industrializados), además de Estados Unidos (donde reportan más casos comprobados de infectados en el mundo) e Inglaterra (Escocia en específico). Se investigan casos en China, Suecia, Dinamarca, Honduras, Brasil y un laaaargo etc...
Además la industria farmacéutica tiene problemas iguales o menores que otras muchas que son más importantes en el rubro económico (como son la vivenda o el sector automotor, al que por cierto están analizando si rescatar o no y sino pregúntenle a Chrysler aquello de que "tal vez no valga la pena evitar su quiebra").
Otro aspecto es que México no es el mejor país para que se difundan al mundo personas intectadas, para eso son mejores Francia, España, Italia, Estados Unidos, Japón, India... por el número de personas que acuden a dichos sitios
En cuanto a los nombres de los retrovirales están por todos lados
Así que, por favor, no envíen datos que sólo generan rumores, malinforman, crean desconfianza. Comprendo que duden de las cifras, de las acciones el gobierno, de mil cosas, pero no está demás actuar con inteligencia, con prudencia y tomar algunas decisiones para prevenir... aunque sólo sea "por si las dudas". ¿No lo creen así?
Saludos a todos
Eva
APARENTEMENTE VIENE DE GERMAN DEHESA. SOLO PARA GENTE CON CRITERIO
Saca tus propias conclusiones
El pasado 2 de abril durante la reunión del grupo de G7 integrado por EU, Reino Unido, Canadá, Alemania, Italia y Japón se dieron 2 conclusiones fundamentales.
1- La economía mundial necesitaba un cambio
2- El FMI. Destinaria 500,000 millones de dólares para ayudar a las economías emergentes, (países pobres dispuestos a colaborar) pues bien los dados estaban en el aire.
3- Luego vino la reunión privada del presidente Obama y Felipe Calderón el 16 y 17 de abril.
Sorpresivamente el jueves 23 de abril el presidente de México convoco a una reunión de emergencia con su gabinete, y por la noche el secretario de salud José ángel córdoba Villalobos anunciaba en cadena nacional la aparición del virus de la influenza, y las medidas inmediatas como la suspensión de las clases a todos los niveles en el DF y el estado de México.
El 24 de abril el G7 declara la economía mundial debería ponerse en marcha este año y que se
lanzarían todas las acciones necesarias. Finalmente lunes 27 de abril la empresa farmacéutica
Sanofi Aventis anuncia que inyectara 100 millones de euros en una nueva planta de vacunas y donaría 236,000 dosis a México como apoyo al control de la enfermedad.
De todo lo anterior veamos lo siguiente:
1. Desde hace más de 2 años la industria farmacéutica a nivel mundial tenía problemas financieros por la baja en la venta de medicamentos.
2. Si no creas guerras crea enfermedades (la economía mundial debería ponerse en marcha)
3. México perfecto trampolín para lanzar la enfermedad, de aquí saldrían turistas a diferentes partes del mundo, curiosamente los países que reportan enfermos que estuvieron en México, y que están reforzando su cerco sanitario son los países que integran el G7 que raro.
Lo que pasara esta semana que viene.
Muy probable la suspensión de actividades en todas las empresas del DF y Estado de México, ya las clases se suspendieron hasta el día 6 de mayo, donde el gobierno hará un análisis de la farsa y vera conveniente el que siga, o la declaración tan estudiada "gracias a las medidas que se tomaron a tiempo y el apoyo de la ciudadanía pudimos controlar la enfermedad"
4. Ponte a pensar de que se está hablando a nivel internacional ahora ¿del virus o de la crisis
financiera?. Esto de antemano es un alivio para el banco mundial y las bolsas del mundo.
Si alguien debate que con el paro México perdería mucho, pues no, para eso es el fondo que destino el FMI, e imagínate las ganancias de la farmacéutica a nivel mundial, y como lo acaba de anunciar el Secretario de Economía de México por dinero no paramos para combatir la enfermedad,
y por último los empresarios considerarían este paro un alivio y muchos vivales como siempre pagaran la mitad a sus empleados.
El presidente anuncio que la enfermedad es curable, y siempre nos manejan cifras a medias ¿donde están los muertos y donde están concentrados los enfermos?,
Analiza los siguientes puntos:
1. Si realmente es tan contagioso, ¿cómo y donde están las familias de los muertos?
2. Si la influenza porcina es una mutación del virus original de los cerdos, entonces el brote de la infección debería haber comenzado en el campo y no en la ciudades.
3. ¿Por qué no han mostrado una entrevista con algún enfermo? (he visto que entrevistan a familiares, diciendo que su familiar esta enfermo y que ya está estable gracias a los medicamentos, pero si el familiar ha estado en contacto directo con el virus que lo lógico no es que esté enfermo o en cuarentena?)
4. Por qué no han dicho el nombre del retroviral que esta "curando" a la gente enferma?
marzo 18, 2009
Regalos de Navidad
- Paquito, ¿qué le pedirás al Niño Dios esta Navidad? –pregunté para sondearlo, con la idea de que pediría un carro, un muñeco, algo normal.
- Ya sé qué quiero, le pediré topes –respondió tan tranquilo.
- ¿Topes? ¿Cómo que topes?, ¿para qué los quieres? –respondí asombrada.
- Pues para mis carritos –contestó con cara de “¿para qué otra cosa son los topes?”
¡Santa Madre de Dios!
¿De dónde iba a sacar topes?, ¿de cuál querría?, ¿de esos largos con rayas, de los que parecen montañas, de los que parecen tortuguitas en fila?
Eran mil las preguntas que no sabía responder... y así comenzaron a pasar los días sin que la “achichincle del Niño Dios” (como explicaban los niños de mi hermana la existencia de Santa Claus, los renos, los duendes y compañía) supiera qué hacer.
Total, que tres días antes de la fecha fatal se me prendió el foco. Encontré una tabla de lo que un día parecía haber sido un tablero de ajedrez, compré plastilina epóxica (mejor conocida como Kola Loka), pegué unas líneas largas y con pinturas Vinci las adorné de distintos colores.
La mañana del 25 de diciembre fue inolvidable por dos razones: primero por la felicidad de ver al chiquillo de dos años inmensamente feliz con sus topes para carritos y la segunda por una tremenda regañada de mi papá, pues resultó que ese tablero había sido de mi bisabuelo José María Pino Suárez y era lo único que tenía de él.
¿Ya qué iba a hacer? Ni modo que le quitara el tablero al niño, así que sin otra opción se le quedó y lo usó tanto para sus cochecitos como para él y su hermano cuando aprendieron a andar en bicicleta. Adiós tablero de ajedrez.
El año siguiente, con un Paquito más vivaracho y con cada vez más muestras de su inteligencia, nuevamente me acerqué a sondearlo con la ilusa idea de que ahora sí pediría algo más normal, como un cohete espacial o una visita a la aldea de Santa, ¡qué sé yo! Lo dicho, era una ilusa idea.
- ¿Qué onda, Paco, ya sabes qué pedirás al Niño Dios? –interrogué pensando que ya no pediría topes, ni semáforos, ni nada que se le pareciera.
- Mmmm, pues sí. Quiero un traje de nutria –contestó tan campante.
- ¡Quééééé! ¿A poco sabes qué es una nutria? ¿Y para qué lo quieres?–le interrogué con la perspectiva de un interminable ir y venir por tiendas o, de plano, una nada grata idea de comprar peluche y coser toda una semana.
- Pues para disfrazarme de nutria –respondió con esa simpleza infantil que a los adultos nos deja sin palabras.
Si la prueba de los topes había sido grande, imaginen lo que en ese momento sentí. ¿De dónde iba a sacar un traje de nutria que no fuera a parecer castor, marta o cualquier otra sabandija de ese estilo?
Afortunadamente sus padres lo escucharon y he de agradecerles para toda la eternidad que durante varios días literalmente le “lavaran el cerebro” con otras ofertas tentadoras que al final se impusieron. Paco abandonó la idea de tener un disfraz de nutria y yo le regalé algún juguete didáctico de esos que le fascinaban a su insaciable sed de conocimiento.
Meses después le pregunté qué había pasado con el disfraz de nutria, a lo cual el pequeño respondió que no lo quería porque se dio cuenta que no iba a poder utilizarlo.
- ¿Para qué lo querías? –lo interrogué aliviada y curiosa.
- Es que en televisión vi un programa en el que un bebé nutria jugaba con su mamá en el agua, y yo quería disfrazarme también para jugar con ellos y que la mamá nutria me acariciara como a su bebé.
Bendita infancia que todo lo ve tan simple como disfrazarse para jugar con otros.
marzo 09, 2009
Feliz flojera
sólo tú sabes cuál seguir. este me llevó a Roma
¿En qué piensa uno cuando tiene cinco o seis años?Ultimamente he tenido muchas oportunidades para recordar cosas y sobre todo ´personas con las que he convivido en alguna etapa de la vida. Así que la vida se me ha ido más en recordar que en innovar.
Sin embargo, como no quiero dejar de aparecer por estos lares, pues he decidido compartir con ustedes algunas imagenes. ojalá les gusten.
Feliz flojera a todos.
febrero 07, 2009
Dulces recuerdos
Lo más grande en este mundo era poder ir a la cooperativa de la escuela y comprar tantos dulces como pudieras, pensando no sólo en ti sino en todos los productos que podrías invitar a tus amigas.
Recordé esa sensación porosa y dulce de las Esponjas (las amarrillas, mis favoritas), o de los Kippis saladitos, del fabuloso Tin Larín, el extraño sabor a vino de los chocolates Postre que abuelita Tencha nos repartía cada domingo, así como unos quesitos en forma de triángulo que sólo ella sabía dónde se vendían y los balones de futbol rellenos de rompope.
Me encantaba comprarme Pitzerolas, las rockapiedras o piedrulces, así como los duvalines y las nucitas. Era típico beber el Frutsi de uva por el fondo de la botella de plástico, que mordíamos para hacerle un hoyito, luego de un rumor que aseguraba que las tapas metalicas tenían plomo y por eso no se debían que quitar. Creo que aún existen pero no los he probado pues prefiero imaginarme que aún son lo más delicioso del orbe y no darme cuenta de la realidad.
Había un polvito de chile parecido al Miguelito pero la bolsita era vertical, delgadita… ¿alguien recuerda cómo se llamaban? Algo como Tiki-tiki. ¿Y esas piedritas que te metías a la boca y en cuanto tocaban saliva comenzaban a brincar?
Mi mamá nos repartía verdaderos tesoros: los Salvavidas y Paletones, además de unos dulces chiquitos, como los Nerds pero venían en una cajita en forma de bote de leche.
También me atraganté con los Aciditos (como piedritas verdes que realmente te hacían hacer muecas), los Nerds, las cazuelitas naranjas (creo que eran de chamoy), los Seltz soda que ahora sólo veo en las piñatas de fiestas infantiles y que trataron de imitar con Burbusodas.
Cuando tenías poco dinero o de plano no querías guardar ni un centavo compraba los baratísimos Bocattis y gelatinosas Velitas.
De paletas había una gran variedad de formas y sabores: las de semáforo, las de mango y elote con una cantidad impresionante de chile, las Palelocas con caras chistosas, unas sexagonales enchiladas Luxus –yo prefería la de tamarindo o la de mandarina- y las mejores, las de coca-cola.
Por cierto, cuando iba en la primaria llegó a vivir cerca de mi casa una peruana que no podía concebir que hubiera paletas de chile, creo que eran Ricaletas; creo que a mí me picaban mucho más las de mango, pero ella lo veía como fuera de toda lógica.
Recuerdo que los Toblerone eran carísimos y si te compraban uno sólo te tocaba un triangulito pues había que repartirlo con las hermanas; eran típicos en las dulcería del cine, al igual que las pastillas Pez en un despachador con carita de personaje de Disney, o las lunetas.
Los que no me gustaban eran unas tiras largas largas, como mangueras, que mi papá con mucho esfuerzo nos llevaba y sólo por eso nos las comíamos; tampoco me gustaban los Tarugos, los Cazares, las paletas de cajeta, los Chiclosos, el Perk o Kool-Aid, los chicles Canel´s, los Muelones ni las peritas de anís.
De esa época eran también el Quesito mío, los helados Danessa 33 que te servían en cascos de futbol americano, las hamburguesas de Tom Boy o Burguer Boy y las fabulosas paletas de piñón de Manhattan (¡yuck!) que mi papá mucho tiempo nos hizo comer como condición para comprarnos paletas heladas y que luego se reía de nosotros porque según él lo decía de broma y todas caíamos.
febrero 03, 2009
Adjetivos descalificativos
El origen de la burla puede ser una palabra mal dicha, una característica corporal, una adaptación del nombre de pila desvirtuado, una semejanza a otro ser vivo o inanimado o simplemente ganas de fastidiar.
Aunque se podría pensar que la cifra de motes es directamente proporcional al número de integrantes de la familia, lo cierto es que la cantidad de apelativos se diversifica sin seguir una lógica matemática.
He aquí una recopilación de los más usados, a ver si logran identificar el quién es quién, sólo daré algunas pistas: Cristina es la que más sobrenombres da, pero su forma de ser también la hacen blanco de los más chistosos adjetivos descalificativos; Gualus es la feliz poseedora del mayor conjunto de alias; en algunos casos se incluyen apelativos extramuros (esto es, importados de otras fuentes ajenas al núcleo familiar).
Para ocultar (al menos lo más que se pueda) la identidad de los afectados, se aclara que están totalmente revueltos, además de que están escritos como se dicen.
Así Aputzi o Papirringo y Mutita, Muti o Blanca Nieves dieron origen a los güeritos o las Josecitas (antes de Pablo), de quienes surgieron varios grupos delincuenciales… perdón, grupos familiares: los Anubis, los Avisporritos y el clan Pegoste, así como otras dos ramas a las que no se ha definido aún qué marca registrada usarán.
Como miembros de esos selectos grupos están Mojojojo, Bicho, Canina, Mi-jamón, Bor, Chenchis Kan, Sopita o Sopa Rancia, Miss Privada, Everredy, Quinina, ***quiqui Tairon Pagüer, Mortiana, Pavito Coché, Berta, Mijo, Cástor (en desuso), el tractor, la Sargento patotas, ***ky Brewster, Manana bebé y Palo.
También pueden ser evocados Dino, María Hussein, Yo, ***sulfurita, la Gobernadora, Avisporra, Panza de hule, la Señorita Cara de Pizza, Milú, Mojo, ***bush, Chilly, Kish, ***kiki, Balú, Bond, la Imaginación, Tristona, ***chimilco, Flais, Pólux, Godzuki, **oncia, Cretina, Toqui, tía Pelucas, Bones y Gazú,
Otros titulos nobiliarios concedidos por habilidades y peculiaridades son la Besucona, la encuentrayuno, la Casco Azul, Cabecita Olmeca, Miss Premio Nobel, Koblenz,
Entre las últimas adquisiciones están Pacotorro, Chemiramis, Pildorita, el Engendro, Gusifer, El Tesorito, Mokish, Sonrics, la Primpesa, el Pegoste y la Gnomo.
¿Quién da más?
(***: se omite el nombre para evitar su identificación jajaja)
enero 23, 2009
Me uno al "meme"
Las reglas:
1.- Poner las reglas en tu blog.
2.- Compartir seis cosas que me gusten y seis que no me gusten.
3.- Elegir seis personas al final y poner los enlaces a sus blogs.
4.- Avisar a estas personas dejando un comentario en sus blogs.
Lo que me gusta:
1. Me gusta estar con mi marido aunque dé lata, grite sólo "porque así es mi voz", se burle de todo lo que esté a su vista -aunque fume rigurosamente sus 20 cigarros al día-, que se ría tan fuerte que el edificio tiembla sólo porque una figura de caricatura saque la lengua o se caiga. Me gusta abrazarlo, besarlo, hacerle cosquillas, y llamarle "payaco, odioco y miedoco".
2. Me gusta tomar fotografías, buscar el mejor ángulo, congelar aquella imagen que NADIE más tendrá nunca, que me recuerde ese momento de alegría, de magia; que me enseña la belleza de una piedra, de una araña, de una puerta, de un paisaje o de un rostro -familiar o no, pero que seguramente tiene algo qué decir-. Y me encanta llevar a revelar las fotos (sí, soy de esas personas a la antigua que prefiere tener el papel en la mano y no guardarlas en la PC), sentir la cosquilla de saber si quedaron bien las fotos, si hay alguna que valga la pena imprimir siete veces más para repartirla entre los interesados.
3. Me gusta inventar historias de las cosas que están a mi alrededor, de esa persona vestida de negro y mirada de sepulturero, de aquel perro que corre como desaforado mientras su dueña intenta alcanzarlo. Incluso con las placas de los vehículos, me entretengo formando palabras con las letras de las matrículas -en el orden en el que están- y luego me elucubro historias o diálogos que incluyan ese término.
4. Me gusta jugar con niños, muchos niños. Me da la oportunidad de hacer aquellas cosas que si un adulto haría solo lo verían como enfermo mental o loco, me permite reírme en el suelo hasta que me duela la panza, brincar en las camas, correr como deseperada fingiendo ser monstruo, sentarme a ver películas cursis y hacer lo que me pide la caricatura en cuestión (como aquella vez que vi los Cariñositos y pedían que deseáramos norecuerdoqué -claro, ahí estaba la grandulona diciendo sin parar "Lo deseo, lo deseo"-).
5. Me gusta ver los árboles, las formas locas de sus ramas, planear su subida hasta la copa aunque no lo ponga en práctica, imaginar a cuántas personas dará sombra, ver si por fin llegó el "verde primavera" a sus hojas. Me gusta la belleza de los árboles.
6. Me gusta leer libros, revistas, letreros, matrículas de autos, páginas en internet, mensajes en los camiones que van por la carretera, publicidad en lápides y plumas. Sólo me gusta leer.
7.- Por puro capricho pondré un séptimo punto. Me gusta mojarme con la lluvia, caminar despacito mientras la tormenta empapa todo. Me pone de excelente humor.
Lo que no me gusta:
1. Me molestan terriblemente las groserías, los insultos, las ofensas, las blasfemias, toda palabra dicha con el fin de agredir.
2. No me gusta que me asusten. Eso incluye ver películas de horror, que una persona se esconda para gritarme al momento que pase junto a ella, que me cuenten cosas inventadas para burlarse de mí, sorprenderme o ver mi reacción, o el programa de televisión Historias de Ultratumba, al que por cierto mi marido es aficionado.
3. La cebolla. Simplemente no la tolero.
4. No me gusta hacer labores domésticas, llámese barrer, trapear, lavar ropa, fregar pisos, aspirar, sacudir, limpiar el baño y el largo etcétera al que estás obligado cuando estás a cargo de tu vivienda.
5. No me gusta ir al médico. Me aguanto el dolor o la molestia hasta que ya no pueda más o me obliguen a acudir con el galeno respectivo.
6. Tampoco me gusta quedarme sentada mientras todo el mundo baila y se divierte en una fiesta. No me importa no saber bailar, tampoco si me están viendo, no me importa si mi pareja es mi hermana, tía o prima. A mí me gusta bailar.
Listo Gaby, ya cumplí.
enero 17, 2009
Decisión filial
Todos tenían que ver con hechos históricos o libros de aventuras. En ese entonces me hubiese gustado casarme con un señor Yáñez, sólo porque llevaran el nombre de mi ídolo, el “sahib” blanco, aquel portugués flemático amigo de Sandokan.
En ese entonces no comprendía porqué todos me veían con cara de horror o de plano se reían de mis planes. Pobrecitos de mis hijos.
Finalmente crecí, cambié de opinión, me casé y comenzamos a pensar en otros nombres. Las condiciones son que no se repita con ningún familiar de Gus o mío, que a ambos nos agrade y que la combinación de nombre y apellido no suene a revolucionario.
Hasta la fecha me sigo inclinando por tener sólo varones, pues siempre he creído que con cinco hermanas, cinco tías, cuatro primas, cinco tías abuelas, cuatro sobrinas y dos abuelas es más que suficiente para poblar al orbe de mujeres.
Por lo anterior fue más fácil definir los nombres de los hijos varones que eventualmente tendríamos Gus y yo, que escoger lo de mujeres. Y de los primeros nombres mencionados el elegido fue Bruno. Bruno Bernal Ponce.
Entre mi marido y yo decidimos que no suena mal, es fuerte, no parece que lo lleve un general o un soldado revolucionario… todo bien. El primer lío fue cuando en mi familia se enteraron de la selección.
- Noooooo, Bruno es nombre de perro –fue el comentario de mis hermanas, recordando aquel perro de la película Los Aristógatos.
- Pues no me importa –respondí-. Ese nombre nos gusta y así se llamará el primogénito.
Y en verdad no nos importaba el comentario, las burlas o las indirectas, ya lo habíamos decidido. O eso creíamos, hasta que fuimos a casa de unos amigos y de repente la hija mayor anunció que su novio le había regalado un perrito.
- Decidimos ponerle Bruno –comentó la adolescente-, y como mi novio se apellida Bernal, pues el perro se llamará Bruno Bernal.
Ni hablar, creo que deberé nuevamente pensar si Nabucodonosor Bernal Ponce podría brillar en sociedad.
noviembre 25, 2008
el rey de las manías
Ir al baño era toda una maniobra. Para empezar en cuanto llegábamos a su casa debíamos pasar directamente al baño, tomar un jabón y lavarnos las manos con el agua de la llave, pues teníamos las manos "sucias de la calle"; después era preciso que tomáramos otro jabón, "el de casa", y nos enjuagáramos con agua hervida que tenía a un lado en una palangana, pues ya estábamos dentro y no quería que lo ensuciáaramos con bichos de afuera.
Una vez que hubieras utilizado la taza del WC era indispensable primero jalarle a la palanca para que se vaciara la caja y después echarle una cubeta de agua hervida que tenía preparada para esos casos. Una vez más, la razón eran las bacterias.
Y si tenías hambre o él quería invitarte a comer algo en su casa, debías pensarlo seriamente o no esperar algo suculento, pues almacenaba todas sus mañas en el refrigerador.
Era ahí donde guardaba sus platos, vasos y cubiertos a los que, por cierto, no había lavado con agua y jabón como en el resto del orbe; noooo, eso sería terrible, en lugar de actuar así él limpiaba primero todo con servilletas de papel y después los enjuagaba con alcohol; una vez libres de bacterias, todo iba a dar al refrigerador.
Claro, ahí no cabía nada de comida, y tampoco pretendía juntar los utensilios de comida con los alimentos, ¡cómo creen! Esos debían permanecer en el congelador.
De ese extraño sitio recordamos con ternura y frío unas salchichas que agarrábamos con servilletas, pues nuestras manos eran incapaces de mantener asidos esos tubos congelados, que era imprescindible raspar con los dientes si querías "saborearlos", pues no había modo de cortar un pedazo con los dientes, mucho menos masticarlos.
De ahí también salía queso congelado, pan congelado, jitomates congelados, carne para hamburguesas congelada y, algo que nunca faltaba, tabletas de chocolate Abuelita... desde luego congeladas.
Pero lo peor era beber leche, pues una vez que la sacaba del congelador la dejaba hervir hasta que se desparramara por la hornilla y una vez hecha la "pasteurización doméstica", la dejaba nuevamente chorrear para estar completamente seguros de que estaba lista y apta para ser ingerida.
Las manías no paraban con las bacterias. Recuerdo muy bien estar frente a su biblioteca dispuesta a leer cualquiera de esas joyas cuando me dijo "nunca leas novelas, no sirven para nada. Mejor lee libros de filosofía, de religión, de ética o de cooperativismo, eso sí te servirá en la vida". ¿Se imaginan su cara cuando le dije que iba a estudiar periodismo" Jajajaja
Qué vida aquella, ante su recuerdo sólo queda sonreír y pensar "te extraño, abuelito"... aunque también podía quedar la frase "qué extraño abuelito".
noviembre 07, 2008
Dolor en el alma
A muchos les parecerá cursi, absurdo o ridículo que una noticia como el accidente aéreo en el que murieron el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y otras 13 personas me halla afectado tanto, sobre todo después de trabajar durante tantos años historias de horror, guerras, accidentes, matanzas, violencia individual y en masa de todos los niveles y extremos.
A lo mejor sólo es que estoy cansada, o que ya estoy harta de decir “sólo hubo tantos muertos, no estuvo tan grave como cuando pasó xxx, esa historia se repite aquí y en otras partes del orbe, ese caso en una semana nadie lo recordara”.
Entonces creía que era demasiado desalmada, fría, indiferente y ajena al dolor. Muchas veces fui al confesionario buscando un consejo para no sentir y pensar así. En Roma lo encontré. Un padre fue categórico al decirme “Pues Cristo murió por cada una de esas personas”.
Sé que algunos sonreirán y dirán “qué mocha, ¿a poco eso fue suficiente para que dejaras de pensar así?” Pues sí, fue suficiente.
Y esta semana sentí cada una de las muertes, de los heridos, del susto, de la incertidumbre, de los traumas de los testigos, del terror de cada persona y del miedo colectivo.
Me pesa en el alma saber lo que los policías, rescatistas, médicos y bomberos tuvieron qué ver y hacer; me pesa lo que los investigadores están hallando en la zona donde cayó ese Learjet 45 (qué palabras aprende uno en estos casos, ¿no?); lo que los forenses están tratando de hacer para regresarle a familias golpeadas lo que quedó de sus seres queridos… si es que hallaron algo.
Pero no sólo fue el accidente aéreo.
Son los asesinatos de cada día, la violencia del crimen organizado, de las personas que movidas por avaricia, ira, venganza o ansias de poder cometen actos repulsivos que van desde el robo y los fraudes hasta la tortura y los ataques a la honra de las personas.
Es la muerte de personas por el choque de un jet en una zona muy concurrida de la ciudad; las acciones de criminales; las propuestas para aceptar aberraciones como los abortos y los matrimonios entre homosexuales; la iniciativa de legalizar las drogas; la histeria y el terror colectivos que hallaron una válvula de escape en una fuga del aromatizante para gas; las matanzas en Congo; el derrumbe de una escuela en Haití. ¡Caray, hasta la amenaza de un huracán que aún no hace nada!
Y a eso se le suma el cansancio del día a día, el hecho de tener que lidiar con gente que no respeta a los demás, con trabajadores que te quieren ver la cara, con jefes a disgusto con la labor del día, con vecinos que pretenden que tomes partido… Sí, estoy cansada.
¡Gracias papá Dios por estar conmigo!
Es en Él en quien he logrado hallar paz y consuelo. ¿Cómo no iba a ser suficiente?
noviembre 01, 2008
Calaveritas familiares
al ver a todos correr
para intentar evadir
su partida al inframundo.
“¿De qué te ríes, chiquilla?
-preguntaba la Dientona-
¿no ves que también te
toca, aunque no quieras salir?”
Jaja, respondía Gualusilla,
sin poderse controlar,
“no me río de mi destino,
sino de tu facha fatal,
¿no ves lo ridícula que andas
con sombrero y sin pañal?”
dejar a Pablo al final
al fin lata no iba dar
cuando viniera por él.
Pero eso creyó la Flaca,
quien no hizo su cálculo bien
y cuando por el chico vino
a sus ciberfans debió enfrentar.
“No te lo lleves, Catrina,
déjalo un rato más,
¿no ves que si te lo llevas
no habrá con quién jugar más?”
sin duda Luis Manuel será,
pues lo mismo podría estar
en el Centro, en Ecatepec o en Hawaii.
La Muerte enfadada está,
ya no quiere a otro perseguir
mejor lo aguardará
en la cocina de su hogar.
El peligro, sin embargo,
es que Luis se ponga a cocinar,
pues con lo rico que prepara todo
la Dientona todo tragará
y ya no podrá su labor continuar.
la humanidad vio llegar
temiendo que fuera la Muerte
todos a sus casas fueron a dar.
Pero esta vez no fue la Parca
la que causó el estropicio,
fue el loco de Chema
con su singular actuar.
¡Quién lo iba a imaginar,
que la Calaca escapara
de un chico tan singular
que ni a ella respetaba!
octubre 24, 2008
Absoluta felicidad
Yo escarbo en mis recuerdos en búsqueda de aquella vez que aprovechando alguna ausencia de mi mamá sacamos el colchón de una cama, acostamos a alguno de los hermanos en él, la “envolvimos” en el colchón cual quesadilla, agarramos las esquinas que quedaban hacia abajo y echamos a correr por als escaleras de la casa arrastrando el bulto del que dos pisos abajo salían carcajadas, quejidos y una cara de absoluta felicidad.
O cuando simulábamos, sin querer, ser una bandada de bandarlogs, el pueblo sin ley que formaban los monos en el “Libro de la selva” del maravilloso Rudyard Kipling.
Los clósets de nuestras recámaras eran enormes, de pared a pared y de techo a piso, con cuatro o cinco puertas que literalmente usábamos de lianas. Nos trepábamos a la parte alta, nos sentábamos en las puertas y nos empujábamos, abriendo y cerrándolas para ir de una esquina a la otra, siempre sentadas en las puertas, que aún no comprendo cómo no se vencieron por el peso de siete escuincles vocingleros.
También podíamos estarnos quietas, sentadas las largas horas de la tarde, calladitas… con las tijeras en una mano y las revistas de mi mamá en la otra.
Primero escogíamos quién iba a ser el papá, la mamá, los abuelos y los 15 a 20 hijos en promedio por jugadora, que casi siempre se limitaban a dos: Mariana y yo.
Luego de formar la familia, escogíamos por turnos las recámaras, un cuarto por hijo; salas, comedores, cocina, salón de juegos, gimnasio, automóviles, chimeneas y cuanto mueble es anunciado en panfletos, revistas de moda, y hasta en National Geographic. Ya decidida la vida, comenzábamos la matanza.
Nunca entendí porqué mi mamá hacía tanto alboroto cuando hallaba sus pedazos de revistas y a las dos hermanas hartas de cortar y “arreglar las casas” jugando en la calle mientras las familias se quedaban tiradas en el suelo, abandonadas y sin viso alguno de que fueran a jugar con ellas. El chiste sólo era escoger y cortar, lo demás ya no importaba.
Historias de juegos tengo por miles… algunas las tengo presentes y otras, la gran mayoría, me las recuerdan mis hermanos, pues yo en alguna etapa de mi vida decidí meterlas bajo 27 llaves para no añorar esa vida por el resto de los años que me quedan, que calculo sumarán 93 para no perder la tradición familiar.
¡Ah, qué feliz he sido!
octubre 13, 2008
Estoy hueca
Estoy hueca y no sé porqué. Ni me agrada, ni me molesta, sólo me confunde. No suele pasar, pero cuando me vacío no hay forma de llenarme sino es por algún detalle de esta mi vida que nada tiene de loca.
Estoy hueca. No importa que naciera Valentina, que un nuevo bebé esté por ver el cielo, que se haya dado de gritos durante El Grito, que cambiara mi horario. No importa, sólo sé que estoy hueca.
El único remedio para esta oquedad está a 10 pasos de mí, clavado en una silla sintiéndose Niky Lauda… pero creo que no sabe qué poder tiene sobre mí. Ni modo, seguiré hueca.
septiembre 29, 2008
Machete sobre ruedas
Aunque a golpe de vista parecía serio, con la tranquilidad propia de una persona que lo ha visto casi todo y que ya sólo espera el reclamo de la naturaleza, que toma lo que parece nuestro pero que nunca dominamos, lo cierto es que su espíritu combativo salta en cuanto oportunidad hay.
Dicharachero y hasta coqueto, cuenta con orgullo sus aventuras al volante. Como aquella vez en que un par de jóvenes quisieron asaltarlo y para quitarle sus pertenencias le mostraron un cuchillo.
El anciano, que en ese entonces ya lo era, respondió sacando de abajo del asiento un largo machete para la siembra que en su juventud había sido herramienta y ahora era defensa. Los agresores escaparon, dejando en el carro su arma, su fama y el fruto de sus atracos.
Otra vez, el machete fue su lanza y el vocho verde, su Rocinante. Caballero de la Triste Figura, más por facha que por complexión pero tan osado como el hidalgo de La Mancha, vio de lejos cómo dos automóviles emboscaban a otro y tres malencarados pretendían plagiar a una joven. Nuestro aventurero en ruedas les lanzó el carro, bajó con su arma y espantó a los malhechores, tras lo cual recogió a la aterrada Dulcinea y la puso a buen recaudo, olvidando en su aventura al impactado pasajero que aguardaba en el taxi el fin de sus andanzas.
Dos veces le han asaltado: su machete fue inútil contra la pistola junto a su sien y contra dos drogadictos que lo llevaron hacia su pandilla para golpearlo hasta dejarlo inconsciente.
Una vez recuperada la salud pretendió recobrar su orgullo yendo a buscar a sus victimarios. Preguntando por ahí se enteró que uno había muerto en la cárcel y el otro deambulaba por el barrio. Su oportunidad para cobrarse el susto surgió al hallarlo durmiendo la mona en una banqueta.
“Pensé en pasarle el coche por encima, pero había público y no me atreví”, comenta aún enfadado el infeliz aventurero, que recorre la ciudad acompañado por su machete y sus ansias de servir.
septiembre 10, 2008
Absurdos infantiles
- "Mamá, ¿verdad que don Pablo es mi abuelito": otra niña de 6 años que así manifestaba su amor por el jardinero.
- "Ya sé lo que seré de grande. Primero voy a ser sacerdote, luego obispo, luego cardenal y finalmente llegaré a Papa": algún chico amante de Dios pero del todo alejado de la teología.
Ahora unas traducciones al lenguaje de los peques:
1.- patrullar: atropellar
2.- coboloto: columpio
3.- ¡ságolo!: déjalo (un hermano defendiendo al otro de sus amieladas tías)
4.- tonterería: tintorería
5.- lete: leche
6.- primpesas: princesas
7.- cocótero: helicóptero
8.- pata de conejo: rábano (aún no comprendo porqué)
Algún día intentaré escribir una historia con esto, pero hoy no tengo idea qué hacer con esta cultura infantil.
Saludos
agosto 26, 2008
La suma de las Bellas Artes
No recuerdo momento alguno en el que ella no tratara de hacernos sentir la vida a través de la mirada de alguno de esos grandes hombres cuyos nombres perduran por su creatividad y su virtuosismo, o de aquellos desconocidos que tuvieron la sensibilidad de dejar al hombre su visión.
Cada uno de ellos ha impreso su sello en ella, la ha envuelto y la ha convertido en una inspiradora musa.
Por eso considero que ella es la dulzura de Debussy en el Rincón de los niños, la grandiosidad de Tchaikovsky en su Overtura 1812, la claridad de Fedro Grofé en la Suite del Gran Cañón, el paso marcial de Respighi en Los pinos de Roma y la fuerza de Wagner con El anillo de los nibelungos y su favorita, Tristán e Isolda.
Sin embargo también puede ser la divertida locura del Bule Bule, la navidad veraniega de Mame, la evocadora maternidad de Summertime y el terror de Mussorgsky en Una noche en la árida montaña.
Ahí es donde se funde con el cine y la danza para acabar por convertirse en protagonista de Amor sin barreras, South Pacific, Lo que el viento se llevó, Mame, Erase una vez en Hollywood y todas aquellas en las que participaron Gene Kelly, Fred Astaire, Ziegfield…
También se las ingeniaba para enseñarnos que un detalle puede convertir una simple casa en un templo para admirar. Sus excursiones favorita eran visitar museos, recorrer el Centro Histórico para mostrarnos cómo una piedra, un candil, un mural pueden hablar de historia, de imaginación y de belleza.
Cuando el dinero escaseaba, se conformaba con recorrer las calles y desde la ventana del coche señalar capiteles, cúpulas, arcos y hasta lo que podría considerarse como “la simple herrería”.
Pero no se limitaba a mostrarnos una faceta del arte, pues de un hombre como Miguel Ángel Buonarroti primero nos atraía con relatos sobre su vida, luego alentaba a conocer sus obras a través de libros que convirtió en tesoros, nos fomentó a leer La agonía y el éxtasis (de Irving Stone) y hasta a ver la película con Charlton Heston y Rex Harrison.
Además jamás ha faltado un libro en su buró, pues aunque ahora asegure que ya casi no ve, que se le olvida lo leído la noche anterior y que cada día tarda más en terminar un libro, ella sigue aferrada a las historias atrapadas en palabras.
Su afición por la lectura se mezcló con su habilidad para despertar la imaginación de su prole, por lo cual la otrora amplia biblioteca familiar se ha visto reducida con el tiempo tras lograr que casi todos sus hijos quedaran atrapados en las letras y dividieran la colección que durante años logró hacer.
Por culpa de mamá, la tropa se ha convertido en pirata de Mompracem; ha explorado algunas cuevas siguiendo a Arne Saknussem; ha peleado a lado de Incubu, Macumazahn y Bougwan; dado la vuelta al mundo; se ha calzado los zapatos rojos de Dorothy, llorado con las Cartas de Nicodemo, sufrido con las Noticias de un Secuestro, acompañado a Gulliver y a Marco Polo.
No es de extrañar que los gatos de su familia fueran identificados como Morgan, D´artagnan, Sambigliong…
Sin embargo, por sobre todas las cosas, mi madre es la pintura. La vive, la padece, la transpira. Dejó a un lado las pocas horas de su sueño para sumergirse en el mundo de los pinceles, las marialuisas, los trazos y el carbón.
En algún tiempo incluso convirtió lo que era su mayor placer, distracción y virtusismo en el sostén del hogar. Rápidamente los muros de su casa se convirtieron en sala de exposición y terminó por adornar las casas de hermanos, hijos, amigos, vecinos y hasta desconocidos.
Su gusto por la belleza y su sensibilidad se convirtió en una escuela y por eso considero a mi madre como la suma de las Bellas Artes. Tal vez exagero, pero así la veo.
agosto 20, 2008
Por siempre Barney
Sin embargo acabó por entrar a nuestras vidas y marcarnos por siempre. Y no es por aquella canción creada al más puro estilo de Cristina (una de las tantas hermanas) que decía algo así como:
“Barney es un dinosaurio
farmacodependiente,
cuando se emborracha
es realmente impertinente.
Fuma de la verde
y le entra al aguardiente…”
No recuerdo el final, pero cómo nos gustaba cantarla cuando veíamos a aquel bodoque barrigón. Ni porque a los sobrinos les gustaba se la perdonábamos.
Pero volvamos a lo anterior… no fue por la pegajosa canción. La culpa la tuvo mi padre, aunque no por que él quisiera.
Cierta vez mi hermana Mariana entró al cuarto donde él estaba viendo la televisión y que, como siempre, quería ver todo y no dejaba ver nada. Ya lo pueden imaginar: sentado en su silla de metal, con un enorme vaso con hielos al frente y “el poder” en la mano. Estaba cambiando de canal cuando Mariana entró… pero ella sólo alcanzó a ver al dinosaurio morado en toda la pantalla.
Ese fue el momento fatal para mi pobre padre.
-¡A mi papá le gusta Barney! ¡A mi papá le gusta Barney! –comenzó a gritar a todo pulmón Mariana con esa típica tonada de niña molestona.
Pobrecito de mi padre, en un momento aparecieron varias cabecitas a su alrededor que acompañaban a la vocinglera hija en un concurso de a ver quién se podía hacer escuchar en el fondo de la calle. Mientras él, desesperado, quitaba semejante fenómeno de la pantalla y aseguraba que no, que sólo le estaba cambiando de canal, que no soportaba al mentecato morado, que era un maricón y que callaran, por piedad, los gritos iban subiendo de volumen.
Claro, todos nos enteramos que a mi papá le gustaba Barney… y jamás pudo deshacerse de él.
Cada vez que aparecía en la tele, toda la tropa aullaba a su alrededor “¡A mi papá le gusta Barney!”, para enseguida entonar la canción del farmacodependiente borracho.
Alguna ocasión mi papá anunció que saldría de viaje, a un retiro espiritual… ¿pero cómo podía irse tan fácilmente y abandonar a SU Barney? No, imposible, algo tenemos que hacer, pensó alguna abusiva.
Ese “algo” se convirtió en un inflable de 40 centímetros de altura que se compró a algún globero en la calle. Cuando ya estaba todo listo para que partiera, alguna mano veloz introdujo el muñeco desinflado en la maleta, “para que no se sintiera solo”.
Al llegar al retiro, las carcajadas de sus amigos no se hicieron esperar. Pero lo asombroso no fue eso, sino que todo acomedido, mi padre infló el muñeco y lo sentó en la almohada para que custodiara su cama. Quien lo conocía no hacía más que sonreír y comentar “ay, este Beto y sus ocurrencias”; quienes apenas tenían contacto con él no sabían qué pensar. La historia del señor Ponce y su dinosaurio trascendió paredes, la casa y yo creo que hasta el estado.
Ese no fue el único paseo de Barney… paseó infinidad de veces, salió de viaje y apareció en los lugares más insospechados: sobre su cama, en la famosa Rodolfina, en la sala mientras oía a su compadre Betho(ven), en el puff donde subía los pies, en el sillón de la sala de su madre, en el cajón de sus calcetines… vaya, creo que hasta en el refrigerador se le presentó. No pudo escapar de él ni estando muerto.
Varios años después de que mi padre falleciera, en una visita a casa de las hermanas de mi mamá, sacaron un álbum de recuerdos, y entre ellos surgió un sobre.
-¡Mira, el sobre de Beto! Como sabíamos que le gustaba Barney, comenzamos a cortar cuanta imagen salía en las revistas para entregárselos algún día. Jamás nos acordamos de tirarlas cuando él murió –comentó una de ellas.
Creo que las carcajadas de sus hijas lo han de haber despertado de su sueño eterno. Hasta muerto el famoso Barney lo fastidiará.
agosto 11, 2008
Un vecino como cualquier otro
No se podía dejar de comentar sobre su cachorro de león, que paseaba libre en el jardín. Menudo susto se llevaron los vecinos cuando una noche le oyeron gritar. Temiendo algo terrible, se asomaron a la ventana para descubrirlo medio ebrio, casi desnudo, con una silla y un cinturón en la mano, vociferando que había llegado la hora de domar al animal.
Los vecinos no paraban de reír al verlo tambalearse y golpear la silla con el cinturón, mientras el leoncillo bostezaba y volvía a echarse sin hacer caso a aquel tipo en calzoncillos.
Se rumoraba que era narcotraficante, que él administraba los “negocios” de la familia. Él jamás lo negó, pero tampoco dijo que sí. No le importaba.
De repente se le hizo costumbre contratar a un mariachi cada miércoles, de una a seis de la mañana y colocar a los músicos en una pequeña glorieta a mitad de la cerrada. Algunos decían que llevaba serenata a su vecina de enfrente, señora casada que a él le parecía exquisita. Como no podía abordarla, le cantaba desde lejos. Eso duró más de un año.
Cuando alguien le preguntó porqué lo hacía, él respondió que las noches del miércoles eran demasiado silenciosas y la calle estaba muy vacía.
Un día se supo que había muerto en un accidente vial. El león se quedó en su rancho y la casa se la heredó a los mariachis que tocaban cada miércoles. La gente lo extrañó.
julio 29, 2008
Vidas atormentadas
La noche es hermosa y anima a recordar, a revivir momentos alegres yespeciales. Mágicos. De aquellos que guardamos en el alma para de vez en cuando sacarlos, desempolvarlos, sonreír un rato y volver acomenzar.
La vida es más dura de lo que a Dios gracias solemos recordar. Pero también es como esa maravillosa tormenta, que nos hace brincar al oír un trueno, asombrarnos por los bellos rayos y nos lava el alma con gotas pesadas que terminan de caer cuando consideran que han limpiado los restos sucios y desagradables que la existencia nos deja.
Que Dios les permita ver muchas tormentas y, mejor aún, empaparse con ellas.
Que Dios les dé muchos momentos mágicos que les permitan comenzar cada vez que se sientan perdidos, solos y limitados.
Que Dios les llene de días luminosos, llenos de risas y cantos, de brazos amigables y besos suaves, profundos y cálidos.
julio 11, 2008
Actos de amor
Como aquel hombre joven, flaco, con la necesidad marcada en el cuerpo pero con el rostro lleno de agradecimiento. Llegó una tarde a un centro de acopio de la Cruz Roja donde se recibían artículos para ayudar a habitantes de Acapulco afectados por el paso del huracán Paulina. Estrechó la mano a todo aquel voluntario que encontró en el lugar y dio las más sentidas gracias por su labor.
Luego contó que él había perdido su casa y su trabajo por la inundación, que varios días no había sabido si su familia vivía o si tenía qué comer, pero con la ayuda de mucha gente recobró a sus parientes, tuvo techo y alimentos; por ello en cuanto pudo subió a uno de los tráileres que habían llegado con cosas para los damnificados con el único objetivo de agradecer a cada uno de esos desconocidos que sin conocerlo ni saber lo habían rescatado.
O aquella persona que sólo veíamos en la escuela cuando daba clases o iba a recoger a su hija, pero que ayudó a una chica que temblando llegó a su hogar después de ser agredida y perseguida por un pervertido sexual. Paquita la protegió, la dejó que se desahogara, la calmó y le brindó su amor para después llevarla a casa y entregársela a su madre sin decir nada más que “ella ya está bien, no pasó nada”.
Los más grandes actos de amor no son aquellos que te regalan tus familiares, amigos o compañeros, sino aquel desconocido que sin saber quién eres, cómo piensas ni en qué crees son capaces de hacer algo por ti sin condición y sin esperar recompensa alguna.
Este viernes he sido testigo de un gran acto de amor, no para mí sino para alguien que quiero. Una compañera de trabajo se enteró de que mi hermana perdió un bebé por segunda ocasión y me entregó lo que para algunos es un simple detalle, pero que para mí es un regalo conmovedor, lleno de bendiciones, de abrazos, de paz y de esperanza.
Yazmín me dio consuelo cuando me vio abatida por María, ese ser que no nació, y por Juan y Cris, que lloran lo perdido y temen se repita ese dolor. Luego de abrazarme fuerte, de hablarme bajito, de contarme su experiencia y animarme me entregó una pequeña muñequita, “güerita como ustedes”, que ora con sus manos juntas.
“Es para tu hermana. Cuando se sienta afligida, cuando tenga ganas de llorar y de gritar, cuando se sienta sola, triste, que no puede más, dile que la abrace y que le hable, que le cuente todo lo que siente y piensa, aquello que teme decirle a los demás por no escandalizar, por no ver caras largas, porque no quiere compartirlo. Ella le ayudará”. Estoy segura que Cris lo agradecerá y que recibirá ese amor de una persona que nunca ha visto, que ignoraba su existencia, pero que la quiere sólo por ese dolor. A mí ya me ayudó.
